viernes, diciembre 31, 2010

Hago falta...


Yo siento que la vida se agita nerviosa si no comparezco, si no estoy...

Siento que hay un sitio para mí en la fila, que se ve ese vacío, que hay una respiración que falta, que defraudo una espera...

Siento la tristeza o la ira inexpresada del compañero, el amor del que me aguarda lastimado...

Falta mi cara en la gráfica del pueblo, mi voz en la consigna, en el canto, en la pasión de andar, mis piernas en la marcha, mis zapatos hollando el polvo...

Los ojos míos en la contemplación del mañana...

Mis manos en la bandera, en el martillo, en la guitarra, mi lengua en el idioma de todos, el gesto de mi cara en la honda preocupación de mis hermanos.
Guitarra negra
Alfredo Zitarrosa

lunes, diciembre 13, 2010

Ces gens-là (esa gente)


Jacques Brel
Les Adieux A L'Olympia
(1966)

Pa'l que se va

No eches en la maleta
lo que no vayas a usar;
son más largos los caminos
pa'l que va cargao de más.
Pa'l que se va
Alfredo Zitarrosa

Una tierra sin caminos

Yo sostengo que la verdad es una tierra sin caminos, y no es posible acercarse a ella por ningún sendero, por ninguna religión, por ninguna secta. Este es mi punto de vista y me adhiero a él absoluta e incondicionalmente. La verdad, al ser ilimitada, incondicionada, inabordable por camino alguno, no puede ser organizada, ni debe formarse organización para conducir o forzar a la gente por algún sendero en particular. Si desde el principio se entienden esto, entonces verán lo imposible que es organizar una creencia; esto es un asunto puramente individual, y no pueden ni deben organizarla. Si lo hacen, se torna en algo muerto, cristalizado; se convierte en un credo, una secta, una religión que ha de imponerse a los demás. Esto es lo que todo el mundo trata de hacer. La verdad se empequeñece y se transforma en un juguete para los débiles, para los que están sólo momentáneamente descontentos.
Discurso de disolución de la Órden de la Estrella
J. Krishnamurti

Ascetismo material

El hombre es rico en proporción directa a la cantidad de cosas de las que puede prescindir.
H. D. Thoreau

Ahí va un Sainte-Terrer

"Quisiera hablar a favor de la Naturaleza, de la libertad absoluta y lo agreste, [...] considerar al ser humano como un habitante, o una parte integral de la Naturaleza, más que como miembro de la sociedad. Quisiera hacer una declaración extremista, y si es así le daría gran énfasis, porque ya hay suficientes defensores de la civilización: el sacerdote, el consejo escolar y cada uno de vosotros os ocuparéis de ello.

En el transcurso de mi vida he conocido sólo a una o dos personas que comprendieran el arte de Caminar, o sea, de dar paseos, que tuvieran, por así decirlo, el don de sauntering [deambular], palabra de origen admirable que deriva de «los holgazanes que vagabundeaban por el país en la Edad Media y pedían limosna con el pretexto de dirigirse à la Sainte Terre», a Tierra Santa, por lo que los niños exclamaban «Ahí va un Sainte-Terrer», el que se dirige a Tierra Santa. Los que nunca van a Tierra Santa en sus caminatas, como pretenden, no son más que meros holgazanes o vagabundos; pero los que allí se dirigen son auténticos paseantes, en el buen sentido, como yo lo entiendo. Algunos, sin embargo, creen que la palabra deriva de los sans terre, o sea, sin tierra ni hogar, lo que, por consiguiente y también en el buen sentido, significaría sin hogar fijo pero «como en casa» en todas partes. Puesto que éste es el secreto de un buen paseo. Puede que quien se queda sentado en una casa todo el tiempo sea el vagabundo más grande que exista; pero el paseante, en el buen sentido, no es más vagabundo que el río serpenteante que busca con afán el camino más corto al mar. Yo, no obstante, prefiero la primera etimología, seguramente la más probable. Porque cada paseo es una especie de cruzada a la que algún Pedro el Ermitaño interior nos invita a lanzarnos para reconquistar esta Tierra Santa de manos de los infieles.

Es verdad, no somos más que timoratos cruzados; hoy en día ni los caminantes acometemos empresas tenaces e interminables. Nuestras expediciones son sólo vueltas, y regresamos al anochecer al viejo calor de la lumbre del que hemos partido. La mitad de la caminata consiste en volver sobre nuestros pasos. Tal vez deberíamos lanzarnos al más corto de los paseos con espíritu de imperecedera aventura, con idea de no regresar jamás, listos para enviar sólo el corazón embalsamado a nuestro desolado reino. Si estás preparado para dejar a tu padre y madre, hermano y hermana, mujer, hijos y amigos, y no volver a verlos... Si has pagado tus deudas, hecho tu testamento y dejado tus cosas en orden... Si eres un hombre libre, entonces estás listo para echar a andar."

Walking (Caminar)
H. D. Thoreau